Como muchas otras pastas catalanas, los panellets se asocian a una festividad religiosa concreta; en este caso, se trata de la víspera de Todos los Santos, el 31 de octubre.
Los panellets rebozados con piñones son la variedad más tradicional, pero también hay muchas otras. La masa de mazapán sirve de base para casi todos ellos, y sólo hay que añadir ingredientes que le den el sabor deseado. Por ejemplo, algunos panellets se rellenan con dulce de membrillo, otros se enrollan en almendras laminadas, y también los hay con sabor a café, limón, coco o fresa. Es una delicia ver todas las variedades dispuestas en la misma bandeja.
TRADICIONES
LA CASTANYADA
En el siglo XVIII, al igual que hoy, la Castañada tenía lugar la víspera de Todos los Santos. Para celebrarlo, los familiares se reunían para comer en recuerdo de sus seres queridos fallecidos, una comida que recordaba a las que se preparaban antiguamente para los funerales. Después de la cena, se comían castañas asadas al fuego y panellets acompañados de vino blanco o de postre; en las ciudades se bebía el popular vino Malsavia de Sitges, mientras que en el campo se bebía vino blanco o mistela.
La Castanyada sigue siendo una tradición popular en Cataluña, y un motivo para reunirse en familia y entre amigos. Lamentablemente, la tradición americana de Halloween está eclipsando poco a poco la tradición en muchos hogares catalanes. Muchos de nosotros seguimos celebrando la fiesta, y explicando a nuestros hijos y nietos que perder nuestras tradiciones también significa perder nuestra identidad, y que es importante que todos los países mantengan vivas sus historias.



