Aunque existe la creencia generalizada de que esta ensalada es originaria de España, sería injusto ocultar sus verdaderos orígenes.
Como ocurre con muchos platos extranjeros que hoy se consideran básicos en la cocina catalana, esta ensalada fría en concreto es una de las importaciones rusas más famosas que conoce la gastronomía de Europa occidental.
Fue el chef francés Lucien Olivier quien reunió los ingredientes por primera vez en Moscú (1860). La versión original se preparaba con ingredientes caros y de temporada, como langosta, faisán, codorniz, caviar, alcaparras, gelatina de caldo, colas de cangrejo y lengua de vaca. Cuando esos ingredientes escaseaban, se sustituían por otros más accesibles, es decir, los que estaban a disposición de la población en general durante todo el año.
A medida que la ensalada viajaba hacia el oeste, se adaptaba a los gustos particulares de cada país.
Sin embargo, algunas cosas se mantuvieron constantes: siempre se servía fría y contenía pequeñas verduras troceadas (crudas y hervidas), con mayonesa como aglutinante.
TRADICIONES
Aunque la ensaladilla rusa podría ser sin duda el plato principal, en España, y particularmente en Cataluña, se popularizó como aperitivo, por lo que es costumbre comer la ensaladilla en pequeñas porciones, es decir, como tapa. Si se sirve como plato principal, la ensaladilla rusa suele adornarse con pimiento rojo asado, huevo duro, aceitunas o anchoas.




